“Si no cuidamos nosotros de los renos, ¿quien lo va hacer?...” , se pregunta a diario Dabaajab, el padre de familia de los últimos Dukhas que quedan en la Taiga. Son originarios de Rusia, también llamados tsataan, despectivamente cuyo significado es “la gente de los renos”.

Están más emparentados con los lapones, los criadores de renos del círculo polar, que con los mongoles de la estepa. Son nómadas de montaña, sus renos que no resisten el calor ni los mosquitos les guían en sus migraciones anuales. Dabaajab, su mujer Gantuya, su hija Uanga y su hijo Batabayar , junto a no más de 50 renos siguen viviendo de una forma nómada en la parte mongola de la Taiga.

Cuatro veces al año mueven sus campamentos , montan sus tipis, junto a otras familias, cortan leña a diario para poder aguantar las gélidas temperaturas. Cada mañana a primera hora Gantuya ordeña a los renos para más tarde dejarlos sueltos en el bosque donde se alimentan de sus líquenes favoritos. El resto del día cocinan, se reúnen con otros vecinos alrededor del fuego para charlar compartiendo un té salado. A cada rato suena el teléfono satélite que tienen en los tipis, un regalo del gobierno que les permite comunicarse con los familiares y amigos de la capital. Esta rutina es interrumpida con la llegada del Chaman al campamento, que por medio una ceremonia, se pone en contacto con los espíritus de la naturaleza y sus ancestros.

 Dabaajab nos comenta que la Taiga es su vida, “no sabemos hacer otra cosa que convivir con ella, desde siempre hemos cuidado de la naturaleza, nuestros ancestros nos lo enseñaron”, se siente orgulloso de que al menos su hijo Batabayar siga sus pasos. Nos dice que su padre cazaba lobos y osos, tenían cientos de renos, por donde fueras te encontrabas con campamentos Dukhas, se movían sin prisa y en total libertad compartiendo terreno con el resto de animales de la taiga.

Pero en la actualidad el gobierno mongol les tiene presos en su propio territorio con normas y leyes impuestas desde occidente. Dabaajab nos cuenta que hace años vinieron gente de fuera convirtiendo su territorio en Reserva Nacional. A partir de entonces se prohibió la caza, dejando únicamente tres zonas para que pastasen sus renos. Sabe lo que es el cambio climático, ve como cada año llueve menos y que las nieves son más tardías y escasas .

Por estas razones el futuro de los Dukhas es incierto, esperemos que sigan cuidando de sus renos siendo los protectores de la Taiga.


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