Los moradores del mar de jade

Los moradores del mar de jade

Nuestra aventura comienza en Omorate,a primera hora de la mañana llegamos a su embarcadero, donde nos esperaba una  lancha  para navegar por el enigmático y grandioso  río Omo. Acompañados por Mike, nuestro guía en estas aguas terminamos de cargar los macutos y provisiones, ayudados también por la tripulación capitaneado por Antonio y Rachael, una de las mejores cocineras que he conocido en mis viajes. Durante las primeras horas descubrimos la gran riqueza natural de sus orillas, martines pescadores, garzas, rapaces y cocodrilos fueron nuestros acompañantes durante todo el recorrido. Navegando  hacia el sur, el río Omo crea grandes islas, en las que se podían distinguir pequeñas aldeas  junto a  cultivos de mijo vigilados por jóvenes subidos en palafitos, nos adentrábamos en territorio Dassanech.Viven en estas islas durante  la época de lluvias,  levantando  cattle camps que les permite alimentar a su ganado en los  verdes pastos originados por la inundaciones. El futuro de los Dassanech está en peligro debido a que son expulsados de las islas por la declaración como Reserva Natural del Delta Del Río Omo.

Rodeando el lago nos encontramos con el Parque Nacional de Sibiloi y el desierto de Chalbi, un paraje inhóspito. En este territorio viven los últimos nómadas del Turkana, Los Gabra. Su origen etíope y Somalí esta marcado en sus rostros , totalmente aislados de las demás etnias, se mueven con sus caravanas de dromedarios, ovejas y cabras.  Construyen sus viviendas con ramas curvadas cubiertas con pieles y todo tipo de telas, toda la aldea participa en el traslado de los campamentos  cuando se desplazan por las tierras del norte de Kenya.

Junto al territorio Gabra, encontramos a los Rendille, su cultura igual que la de sus vecinos los Gabra gira entorno al dromedario, fuente de comida y símbolo de valores sociales. La sociedad Rendille se divide en  clanes, culturalmente son muy similares a los Gabra, pero en la actualidad han adoptado el idioma Samburu. Hoy en día conviven conjuntamente los Samburu y los Rendille, casándose entre ellos. Las mujeres Rendille  llevan un collar llamado “Mporro” que pasa de madres a hijas generación tras generación cuando contraen matrimonio.

En la orilla sur del lago Turkana y en las islas centrales habitan los El Molo, que se ven obligados anclar con piedras sus casas de hojas de palmeras para protegerlas de los fuertes vientos que hay en el lago. Los El Molo  viven exclusivamente de la pesca y la caza del cocodrilo, salen al anochecer con sus balsas hechas de troncos de palmeras ligeras y resistentes a las aguas salinas del lago. Actualmente el gobierno keniata  prohíbe  la caza de cocodrilos con penas de cárcel.

A unos kilómetros de las aldeas El Molo, se encuentra Loyangalani. Una pequeña población llena de vida. En sus transitadas calles podemos contemplar la gran riqueza cultural de esta perdida zona de África. Si hay una etnia carismática de Loyangalani, estos son los Turkana, su población se extiende desde las dos orillas del lago Turkana hasta  el sur de Kenya, cerca del lago Baringo. Practican una agricultura sencilla basada en la siembra de mijo, el ganado es su principal fuente de subsistencia, utilizándolo como moneda de pago para adquirir otro tipo de productos, así como la pesca que después del secado venden en el mercado central de la región.

Las aldeas Turkana están constituidas por varias viviendas llamadas “Awi”, construidas por ramas y pieles. Son prácticamente sedentarios, montando los Awis siempre cerca un pozo de agua donde las mujeres a diario cargan grandes calabazas para el resto de la aldea. Un alimento habitual es el Edodo, una leche en polvo hecha con leche fresca hervida y puesta a secar sobre pieles.

Los Turkanas dan mucha importancia a los adornos en sus cuerpos, los hombres  una vez iniciados y en ceremonias, adornan sus cabezas con complicados tocados de arcilla en forma de casco, hechas de pelo, barro, y plumas, escarificaciones en su cuerpo trasmiten información de estatus social. El “Ekale” o piercing labial prácticamente ha desaparecido en la actualidad y siempre van con su taburete de mano y un pequeño cuchillo, llamado “Akumwae”. Los guerreros se hacen escarificaciones en los brazos para indicar a cuantas víctimas han herido y en el caso de dar muerte a algún enemigo se colocan plumas de avestruz en la cabeza, dando a entender su valor como guerrero.

Las mujeres Turkanas destacan por su peculiar imagen, cubriendo su cuerpo de distintos abalorios con el objetivo de sentirse más guapas y manteniendo una actitud coqueta. En sus cabezas rapadas dejan una pequeña cresta central adornada con trenzas, creando un estilo único.  Se adornan sus cuellos con collares de cuentas de colores , lo más característico son sus pendientes de latón junto con sus pulseras y tobilleras hechas del mismo material.

Dejamos las orillas del lago Turkana, pero no sus vistas, ya que nos dirigimos hacia el monte Kulal que con más de 2000 metros, domina toda la zona. El clima y por tanto la vegetación es totalmente diferente a las orillas del Turkana. La temperatura baja drásticamente y gracias a la larga época de lluvias  hay grandes bosques húmedos. En sus valles y barrancos habitan varias aldeas Samburu, que viven fundamentalmente del ganado y en épocas de sequía prolongada suben el ganado a las cumbres del Monte Kulal.

Continuamos hacia el sur, en pleno valle Rift y antes de llegar al Lago Baringo, salpicadas entre arbustos aparecen las aldeas Pokot. Al ser nómadas les ha permitido relacionarse con pueblos vecinos como los Turkana o los Karamajong. Tienen pequeños cultivos de maíz pero su gran riqueza es el ganado, que lo utilizan como moneda de cambio y para hacer valer su riqueza. La sociedad Pokot está estructura en grupos de edad, que tienen su origen en la ceremonia de iniciación y que durará toda la vida. En la religión Pokot destaca la deidad suprema llamada “Tororot”, se organizan fiestas y bailes junto con ofrendas y oraciones en las que también se veneran otras deidades como el sol, la luna y un espíritu relacionado con la muerte.

Una de las riquezas culturales de los Pokot son los impresionantes collares de sus mujeres, de  niñas llevan un collar de madera sobre los hombros llamado “Kealtama”, de una sola pieza y ajustado al cuello que será sustituido tras la ceremonia de Lepan, por un collar mucho más colorido y hecho de cuentas de plástico que recibe el nombre de “Carrin”. Hasta llegar a la ceremonia de Lepan, las niñas elegidas para la iniciación llevarán sus rostros pintados de blanco durante meses, significando que son intocables.

En dicha ceremonia se practica la ablación, práctica prohibida por el gobierno de Kenya y razón por la que los Pokot son perseguidos.

Sin duda la riqueza etnografía del lago Turkana es espectacular . Unas llegan en busca de nuevas tierras y agua, otras desplazadas por etnias enemigas ,  y a pesar de sus luchas tribales desde siglos, todas tienen el común que son los actuales moradores del mar de jade.

 

 

 


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